Porque lo importante no es el número de personas que vivimos en el mundo, sino la posibilidad de hacerlo de manera digna.
Cada 11 de julio celebramos el Día Mundial de la Población para reflexionar sobre los desafíos y oportunidades que supone que en el mundo seamos 8.000 millones de personas 👫👬👭 Este día nos invita a pensar en cómo podemos asegurar un futuro sostenible y equitativo para todos y todas.
Cuando nos referimos a la población mundial es muy habitual centrarse en las cifras. Seguro que has oído decir que somos demasiadas personas en el mundo, pero también que en lugares como España necesitamos más nacimientos. Sin embargo, lo realmente importante no es cuántas personas somos, sino la calidad de vida que tenemos, es decir, que todos y todas vivamos con dignidad. Y, para ello, y entre otras muchas cosas, necesitamos tener infraestructura y los apoyos necesarios para que quienes desean ser madres y padres puedan hacerlo en condiciones óptimas.
🎯 ¿Cómo logramos esto?
- Con empleos dignos y sin precariedad 💼
- Asegurando el acceso a la vivienda 🏘️
- Garantizando políticas de conciliación 🧩
- Invirtiendo en educación sexual y servicios de atención a la sexualidad para que las personas puedan decidir si quieren tener o no hijos e hijas, cuántos/as tener y cuándo tenerlos. Todas las personas debemos contar con información que nos empodere para tomar decisiones informadas sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas. 🏥
En definitiva, las tasas de natalidad no son ni un problema ni una solución. Sin embargo, las cifras se están usando muy frecuentemente para echarle la culpa a las mujeres porque han tenido demasiados o insuficientes hijos o hijas. 😡 Se les pide que aumenten o disminuyan el número de embarazos de acuerdo con las supuestas necesidades poblacionales del país. Se les dice que se lo piensen mejor cuando deciden no reproducirse. O, directamente, se frena el ejercicio de sus derechos cuando deciden no continuar con un embarazo, y se trata de hacerles cambiar de opinión.
Debemos asegurar que ninguna mujer sufra discriminaciones ni presiones para “cumplir” con las expectativas demográficas, y que todas las personas tengan la capacidad de decidir sobre su reproducción, sin dejar a nadie atrás. Sabemos que, por ejemplo, las mujeres migrantes en situación irregular, las mujeres en situación de exclusión o las mujeres con discapacidad intelectual se encuentran con más barreras para acceder a los servicios de salud y tienen más riesgo de sufrir discriminación cuando son atendidas. Por ello es crucial trabajar para eliminar éstas y otras barreras, garantizando que los servicios de atención a la salud sexual sean accesibles y respondan a las necesidades de cada persona.
Cuando nos aseguramos de que el sistema funciona para quienes más lo necesitan, nos aseguramos de que funciona para todos y todas y de que estamos construyendo un futuro más justo, equitativo y sostenible. 🌟