Anticoncepción y aborto: te informamos

En esta última semana hemos celebrado dos fechas clave para la salud sexual y reproductiva: el Día mundial de la anticoncepción (26 de septiembre) y el Día de acción global por un aborto legal y seguro (28 de septiembre).

Se trata de dos días para la reivindicación porque, aunque hemos avanzado muchísimo en los últimos años, ni a nivel mundial ni a nivel estatal están cubiertas todas las necesidades de todas las personas (especialmente de las mujeres) respecto a una cuestión tan crucial como es poder decidir si se tienen hijos/as y cuándo tenerlos.

Aprovechamos estos días para contarte cuál es la situación respecto a ambas cuestiones, el acceso a la anticoncepción y al aborto, en nuestro país. Porque nos parece importante compartir información no sólo sobre ambas cuestiones (qué métodos existen, cuál es su fiabilidad, cómo se utilizan, cuánto cuestan, por una parte; y en qué consiste una interrupción del embarazo, cuándo se puede realizar y cómo se realiza, por otra), sino también sobre cuáles son los caminos para llegar a esas prestaciones y cuáles son los obstáculos que las mujeres encuentran para ello. Porque si no, puede dar la sensación de que, como algo se hace (y ojo, se hace), ya es suficiente.

ANTICONCEPCIÓN

La puerta de entrada a la atención de la anticoncepción debería ser la atención primaria. Es decir, si necesitas información, ayuda para tomar decisiones, así como la propia prescripción de un método, la cosa debería ser tan sencilla como acercarte a tu centro de salud.

Para ello, en algunas comunidades autónomas se capacita al personal sanitario para que pueda ofrecer esta atención. En algunas comunidades autónomas incluso hay servicios específicos de atención a la sexualidad en los que, por supuesto, se recetan anticonceptivos. Y, en algunas comunidades autónomas, los gobiernos autonómicos incluso asumen el coste de la anticoncepción para que ésta sea completamente gratuita para las mujeres.

Esto de “en algunas comunidades autónomas” implica que, aunque las necesidades de las mujeres están atendidas de alguna forma en todo el territorio del Estado, esta atención varía en función de la “suerte” que hayamos tenido de residir en una u otra comunidad autónoma. Injusto, ¿verdad?

ABORTO

El aborto es una prestación que está incluida en nuestro sistema de salud y, por lo tanto, debería ofrecerse en los servicios públicos, por la sencilla razón de que son servicios que usamos todas, con independencia de dónde vivamos.

Sin embargo, muchas mujeres en nuestro país deben desplazarse entre provincias o, incluso, entre comunidades autónomas para poder interrumpir su embarazo. Ni los/as profesionales de los servicios públicos están formados/as para ello, ni se cuenta con los equipos necesarios, ni existe una voluntad política para garantizar la realización de abortos. Por ejemplo, no puede ser que hospitales enteros se declaren objetores, como si un hospital pudiera tener conciencia. Aunque las necesidades de las mujeres en nuestro país acaban por estar atendidas, aunque sea a costa de asumir un desplazamiento que implica tiempo, dinero y explicaciones, la realización de abortos también varía en función de la comunidad autónoma en la que residamos, lo cual también es profundamente injusto.

¿Y POR QUÉ YO NO ME HABÍA ENTERADO DE ESTO?

La información pública sobre la puerta a la que una mujer debe llamar para recibir atención sobre anticoncepción o aborto está tan escondida y es tan confusa, que a veces resulta increíble que se lleguen a atender nuestras necesidades y no nos perdamos en un laberinto. Pero la sensación de que, al final, quien lo necesita acaba consiguiéndolo puede hacer que sintamos que estos servicios se prestan sin dificultad o que todas las mujeres reciben la misma atención.

Así que ya sabes: tanto la anticoncepción como el aborto pueden y deben ser atendidos en los centros de salud públicos. Si no es así y lo necesitas, exige el servicio.

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