Seguro que has oído hablar de este método, pero… ¿realmente evita un embarazo? Hoy hablamos sobre cómo funciona, qué riesgos tiene y por qué confiar sólo en la marcha atrás puede no ser la mejor idea.
¿Puede haber embarazo usando la marcha atrás? 🤔 Esta pregunta, que genera muchas dudas, aparece de forma frecuente en los talleres de educación sexual y en las consultas que llegan a través de nuestros canales de atención.
Lo primero que es importante recordar es que para que se pueda producir el embarazo en un encuentro sexual tiene que haber penetración vaginal y eyaculación en el interior de la vagina. Estas dos circunstancias por sí solas, sin embargo, no garantizan que haya embarazo ☝️. Hay que tener en cuenta otros factores como el momento del ciclo menstrual en el que nos encontremos y diversos aspectos relacionados con la salud, tanto de los hombres como de las mujeres.
Ampliamos esto del ciclo menstrual 🤓📅: para que se produzca un embarazo es necesario que haya un óvulo disponible, es decir, que se haya producido la ovulación. Normalmente esta ovulación se produce más o menos durante los mismos días del ciclo todos los meses, pero tampoco es matemático. Incluso en mujeres cuyas menstruaciones son muy regulares, puede ocurrir que la ovulación se adelante o se atrase por factores como el estrés, cambios en la dieta o cambios en la actividad física. Además, solo es posible saber cuándo se ha producido la ovulación una vez que se menstrua; es decir, a posteriori. Por eso el método de la observación del ciclo no es tan confiable como otros métodos anticonceptivos y, de hecho, debería utilizarse para buscar un embarazo y no tanto para evitarlo.
Además, y como ya hemos dicho, para que haya un embarazo tiene que haber eyaculación. Esta es un acto reflejo cuyo control requiere de un gran conocimiento del cuerpo y de las sensaciones. En cuanto a lo primero, debemos asegurarnos de no empezar a eyacular dentro de la vagina antes de haber retirado el pene, y esto a veces no es tan fácil. En cuanto a las sensaciones, dar marcha atrás requiere estar pendiente de ellas para identificarlas y retirar el pene “a tiempo”. Como vemos, no se puede garantizar este control al 100%, y además dudamos de si merece la pena, porque implica estar más pendiente de las sensaciones y de parar que de centrarse en el propio encuentro y disfrutarlo.
Hay que tener en cuenta, también, lo de “antes de llover chispea” 💦. Que significa que en el momento en el que se produce la excitación, el pene comienza a expulsar un líquido transparente llamado líquido preseminal. Este líquido limpia el canal de la uretra de restos de orina y eyaculaciones anteriores para que cuando se produzca la nueva eyaculación el canal esté en condiciones óptimas para el paso de los espermatozoides. Pero ojo ⚠️: en este “arrastre” de eyaculaciones anteriores y cercanas en el tiempo se podría producir un embarazo (aunque es cierto que la “calidad” de estos espermatozoides arrastrados no sería la ideal).
Entonces, ¿puede haber embarazo con la marcha atrás? 🤔 La respuesta es que sí aunque no es tan probable. Lo que debemos considerar es que no se puede descartar al 100% la probabilidad. Por eso es importante que en los encuentros con penetración busquemos un método que nos permita poder disfrutar sin asumir riesgos. ¿No tenéis a mano otro método? Pues recordad que siempre hay otras prácticas placenteras con las que no os la jugáis 😉…