El «caso Rubiales» y el consentimiento

La denuncia de Jenni Hermoso a Luis Rubiales ha puesto sobre la mesa el debate sobre el consentimiento y el abuso de poder. Este caso ha llegado a los tribunales recordándonos que ningún gesto es inocente cuando no hay consentimiento.

En agosto de 2023, España ganaba su primera copa del mundo femenina ​🏆​. Pero la alegría se vio empañada por un gesto que fue retransmitido y visto en todo el mundo: Luis Rubiales, entonces presidente de la Federación Española de Fútbol, besó a Jenni Hermoso en la boca sin su consentimiento durante la entrega de medallas. 

Es muy importante que Jenni Hermoso no se quedara callada 🤐​🙅​. Desde el primer momento, dejó claro que no había consentido ese beso y denunció la agresión. Ahora se está juzgando lo ocurrido. «Sabía que me estaba besando mi jefe, y eso no debe ocurrir en ningún contexto laboral», ha declarado, subrayando la importancia de que se reconozca el abuso de poder y la falta de consentimiento en cualquier ámbito, incluido el deportivo ⚽. 

Es importante que estos hechos se estén juzgando, porque no hubo consentimiento y porque lo que pasó no fue un gesto inocente ni un malentendido, sino un abuso de poder en un entorno laboral. Afortunadamente, la mayor parte de la sociedad ha ido asumiendo que estamos ante una agresión; pero, aun así, todavía escuchamos comentarios machistas de quienes dicen que es una locura que esto haya llegado a juicio, o de quienes tachan a las mujeres de exageradas o puritanas. Lo que hizo Jenni fue poner límites, y eso nunca debe ser cuestionado 🚫.  

👉​ Toda práctica sexual debe ser consentida. Siempre. No hay gestos que tengan menos importancia ni situaciones en las que el consentimiento sea opcional. Y esto es aún más relevante cuando existe una relación de poder y jerarquía, porque cuando una persona tiene autoridad sobre otra, el consentimiento puede verse condicionado por el miedo, la presión o las posibles consecuencias. Por eso es fundamental que este tipo de abusos no se justifiquen.  

Este juicio nos interpela como sociedad; nos hace pensar en cómo normalizamos ciertos gestos y en la necesidad de cambiar las cosas, desde nuestras actitudes hasta las estructuras que permiten estos comportamientos. Por eso no se debe sólo sancionar lo que ocurrió, lo que marcaría un precedente para que gestos como éste no se normalicen ni se justifiquen y para que existan mecanismos para corregirlos, sino que hay que educar para que no pase.  

Que esto llegue a los tribunales es una gran noticia. Porque, aunque algunos sigan cuestionando lo obvio, cada vez hay más conciencia sobre la importancia del consentimiento. Y eso hay que celebrarlo 🎉​. 

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR