Aftercare: cuidar el después

Hay que cuidar el después. Aunque no os vayáis a volver a ver. Practicar lo que ahora se llama aftercare refuerza los sentimientos de bienestar y de respeto mutuo.

En los últimos meses, algunas conversaciones en redes sociales se refieren a algo de lo que hablamos poco en nuestras relaciones: los cuidados después del sexo o aftercare, que es como se le llama en las redes. Nos unimos a la conversación para recordar que cuidar lo que pasa después -lo que se dice y lo que se hace- puede cambiar por completo la manera en que vivimos ese encuentro 🤗​. Se trata de una forma de recordar que nuestras relaciones eróticas no tienen por qué terminar de golpe, como si apagáramos una pantalla​ 💥​.

Qué es el aftercare

Este término inglés se refiere a los gestos de cuidado y atención que se hacen después de un encuentro sexual. Puede ser un abrazo 🫂​, una conversación tranquila 🗨️​, un mensaje para asegurarse de que todo está bien 👍​, o simplemente quedarse cerca respetando el ritmo de la otra persona 👥​.


Aunque la idea de “cuidar el después» no es nueva, ha sido en algunos espacios más ligados a algunas prácticas sexuales -como el BDSM- donde se le ha puesto un nombre y una atención más explícita. Ahora también empieza a hablarse de ello en encuentros sexuales más cotidianos, recordando algo fundamental: que la experiencia erótica y lo que compartes con alguien realmente no termina cuando se acaba lo que suele entenderse por práctica sexual. Como ya señalaban autoras como Helen Singer Kaplan hace décadas, el «después» siempre ha sido parte esencial de cómo una relación sexual se valora más positiva o negativamente 🤔​.

Una relación sexual puntual y sin compromiso es una experiencia íntima y tenemos la necesidad de validar lo vivido y de cuidar el bienestar emocional de ambas partes. Aunque no vaya a haber luego un vínculo afectivo ni emociones intensas, hay que cuidar el momento posterior al encuentro 🤗​.

Por qué cuidar el después cambia toda la experiencia

Los cuidados después de una relación sexual no son un extra ni un capricho. La manera en que termina un encuentro puede reforzar sentimientos de bienestar, de respeto mutuo y de deseo de conexión o, por el contrario, puede dejar una sensación de vacío, incomodidad o incluso arrepentimiento 😞​. En el BDSM se habla mucho de cuidar el después porque las prácticas pueden ser intensas física o emocionalmente, y acompañar el regreso a un estado de calma es parte esencial del cuidado. Pero la necesidad de sentir que nos cuidan después del sexo es universal, sea cual sea el tipo de relación o de práctica.

No hace falta montar un protocolo especial para cuidar el después. Algunas formas sencillas de hacerlo en relaciones casuales o de pareja pueden ser preguntar si la otra persona necesita algo; ofrecer quedarse un rato sin prisas antes de separarse; cuidar pequeños gestos para asegurarse de que la otra persona está cómoda; permanecer cerca sin forzar conversación, o simplemente reconocer el momento compartido con frases breves como “me ha gustado estar contigo” o “¿cómo te sientes?” 🗣️​.

No hace falta hacer grandes demostraciones ni forzar una intimidad que no existe; se trata de ofrecer la posibilidad de cerrar ese momento de manera respetuosa, asegurando que ambas personas se sientan acompañadas en la transición de la intimidad a la distancia. Tampoco es una receta cerrada: se adapta a cada encuentro y a cada persona. Lo importante es la intención de cuidar 🤲​ y de no actuar como si nuestras relaciones eróticas fueran un evento aislado que no deja huella 👣​ de ningún tipo.

Cuando no se cuida el después, es más fácil que queden dudas, malestar o sensaciones de haber sido utilizado 😟​. Esa falta de cierre emocional no solo afecta a la memoria de una experiencia concreta, sino que puede erosionar la confianza, la autoestima y las ganas de volver a compartir intimidad en el futuro, con esa o con otras personas.

Practicar ese aftercare, aunque sea de manera sencilla y natural, ayuda a construir encuentros más seguros, placenteros y respetuosos 🤗​. Porque nuestras emociones no se apagan con un clic, y porque el placer, para que sea realmente completo, necesita espacio para asentarse y ser valorado.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR