Creamos este cuaderno para personas jóvenes, para pensar y charlar sobre la sexualidad. Te animamos a usarlo y a compartirlo si trabajas con ellas
Partimos de una serie de conversaciones entre personas jóvenes con y sin discapacidad. En ellas hay diversidad de opiniones y percepciones, como pasa siempre entre las personas; pero los miedos, las preguntas, el deseo, la curiosidad, la necesidad de gustar, de entenderse o de sentirse libre… todo eso se repite. Y es compartido.
Con este cuaderno no se te quiere decir cómo tienes que vivir, ni se quiere explicar lo que ya sabes por tu propia experiencia. Queremos poner algunas palabras sobre la mesa, abrir espacios de reflexión y acompañarte —aunque sea un poco— en el proceso de hacerte tus propias preguntas. No tienes que leer todo el cuaderno, ni entenderlo como una guía con pasos que tienes que seguir. Puedes usarlo como quieras: para pensar a solas o para charlar con alguien. No pretende tener la última palabra sobre nada, pero sí puede ayudarte a mirar cosas desde otro ángulo, sin culpa y con un poco más de claridad.
ESTO ES SEXUALIDAD
Sí, la sexualidad tiene que ver con las relaciones sexuales. Pero no solo.
Tampoco está relacionada sólo con los genitales, los órganos reproductores y lo biológico.
La sexualidad tiene que ver también con cómo sentimos y nos relacionamos, cómo conectamos con nuestro cuerpo y cómo nos movemos (o no) dentro de las normas sociales.
Tiene que ver con el deseo y también con el cariño, la intimidad, los límites, los miedos, la identidad, el placer, los sentidos, las palabras y los silencios. Tiene que ver con conocerte y elegir. Con estar a solas o con otras personas. Con decir que sí y con decir que no.
Hay muchas formas de vivir la sexualidad. Y todas valen si hay respeto, cuidados y autonomía.
Todas las personas tenemos sexualidad. No es algo que “empieza” con una relación; la sexualidad está ahí desde que nacemos hasta que morimos. Va cambiando con el tiempo, con nuestras experiencias, con lo que aprendemos. No es igual hoy que hace cinco años. Y dentro de cinco, tampoco será igual.
LA DIVERSIDAD ES BUENA
Hay muchas formas de vivir la sexualidad. No hay un camino único ni un solo ritmo. Tampoco hay una única manera de desear, de sentir, de explorar, de gustar.
Hay diferencias entre las personas. Por nuestro cuerpo, por el sexo con el que nacimos, por cómo nos identificamos, por lo que hemos vivido, por lo que necesitamos. Además, en las diferencias influyen también:
La cultura, porque no se vive igual la sexualidad en todas las familias, barrios o países.
Lo social, porque lo que se espera de ti es diferente según tu sexo o tus capacidades o discapacidades.
El momento vital. No es lo mismo tener 13 años que 23, ni estar descubriendo algo nuevo que saber de qué va.
Tener experiencias, opiniones o cuerpos distintos no es problema. El mundo está lleno de personas diversas.
La diversidad no es algo que haya que corregir. Es algo valioso que hay que reconocer y cuidar.
ESTO TAMBIÉN VA DE DERECHOS
Vivir la sexualidad es un derecho que tenemos. Derecho a poder decidir, sentir placer, recibir información, tener intimidad y ser tratados/as con respeto.
Algunas personas necesitan apoyos para poder ejercer el derecho a vivir la sexualidad. Apoyos para comunicarse, para entender la información, para crear intimidad, para que se respete lo que quieren o no quieren.
Tener un deseo no implica que sea un derecho. Puedes desear ser madre o padre, tener pareja o tener relaciones sexuales. Y es un deseo válido. Pero eso no significa que tengas garantizado que se cumpla, ni que otra persona tenga la obligación de hacerlo posible.
Los derechos sexuales no van de conseguir lo que uno o una quiere. Van de poder decidir, de que se respete tu cuerpo, tu voz, tus tiempos y tus límites.
SENTIR, BUSCARSE, ENCONTRARSE
La erótica es la parte de la sexualidad que tiene que ver con el deseo, la atracción y las relaciones sexuales. No hace falta tener una relación sexual para sentir deseo.
Y las relaciones sexuales no siempre tienen que incluir penetración, ni seguir unos pasos concretos.
Gustarse, imaginar, tocarse, besarse, hablar… todo esto también forma parte de la erótica.
No hay un solo tipo de cuerpo válido para sentir deseo o para que te deseen.
Y no todas las personas deseamos igual, ni lo mismo, ni a las mismas personas.Aquí entra la orientación del deseo: nos pueden atraer los hombres, las mujeres, los hombres y las mujeres o ni los hombres ni las mujeres.
En las relaciones sexuales es muy importante el consentimiento, es decir, que todas las personas implicadas estén de acuerdo con lo que está pasando o va a pasar. Y no vale con suponerlo. No vale pensar que hay consentimiento cuando nadie dice nada.
Consentir es decir “sí” de forma clara, libre y con ganas. Y poder decir “no” o “hasta aquí” en cualquier momento.
La erótica se puede vivir de muchas formas. Y todas valen si hay respeto, deseo compartido y libertad para decidir.
ENAMORARSE, AMAR Y EMPAREJARSE
Las relaciones de pareja y el amor forman parte de la sexualidad…y hay muchas formas de vivirlo, de querer, de estar en pareja, de construir una relación. Algunas duran mucho, otras no. Algunas son románticas, otras no. Algunas empiezan y se terminan, y eso no es un fracaso.
Estar en pareja no es obligatorio ni garantiza la felicidad. A veces se nos dice que hay que estar con alguien para estar completos/as, pero no es así. También se repiten muchas ideas erróneas o dañinas sobre el amor: que todo lo puede, que los celos son normales, que hay que sacrificarse, que si duele es porque importa. Algunas de esas ideas sostienen relaciones en las que no se cuida, en las que se controla o se hace daño.
El enamoramiento y el amor no son lo mismo. El primero suele ser un subidón: intensidad, nervios, ganas de estar todo el rato con la otra persona. El amor, en cambio, se construye con tiempo, con confianza, con acuerdos. A veces hay fuegos artificiales y otras veces no, y eso también está bien.
Cuando se forma un vínculo, las personas que lo viven comparten códigos, rutinas, formas de hablar, de tocarse, de cuidarse. Todo eso también es la relación. Por eso es tan importante comunicarse: para saber qué quiere cada persona, qué le hace bien y qué no, y para no dar por hecho cosas que no se han hablado.
¡Lee el cuaderno completo o descárgatelo aquí abajo!
