Nuestra vivencia de la sexualidad es diversa y tiene mucho que ver con el contexto cultural del que venimos, con nuestro origen cultural. Pero las influencias culturales no nos marcan de forma determinista.
La sexualidad es una dimensión intrínseca a todas las personas, que nos atraviesa y de la que no podemos desprendernos. Además, está marcada por diversos aspectos, entre ellos la cultura. Por eso lo que entendemos por sexualidad y nuestra vivencia de la sexualidad es diversa y tiene mucho que ver con el contexto cultural del que venimos, con nuestro origen cultural.
Cuando hablamos de sexualidad juvenil es importante tener en cuenta ese origen cultural, especialmente en el caso de jóvenes que conviven con múltiples influencias culturales. Muchas personas adolescentes y jóvenes que han nacido y/o se han criado en España pertenecen a familias con costumbres y tradiciones culturales que tienen su origen en otros contextos y que han marcado la construcción de la identidad y sexualidad de estas personas jóvenes. Por tanto, además del lugar de nuestro nacimiento, cuentan, y mucho, las raíces culturales en las que hemos crecido, y que pueden no coincidir con ese lugar. Sin embargo, no podemos olvidar que estas dinámicas culturales no son exclusivas de quienes migran. Todas las sociedades están atravesadas por diversas tradiciones, estereotipos y normas culturales que afectan la forma en que se vive la sexualidad 🤗.
Las expectativas, las ideas y los comportamientos relacionados con el amor, la pareja, las relaciones eróticas, así como las concepciones de la identidad sexual y de género varían entre culturas. Igual que lo hacen los tabúes y las creencias erróneas o estereotipadas. Por eso cuando nos trasladamos a otro lugar, a otro contexto, pueden darse choques culturales y podemos tener dificultades bien para encajar en la nueva realidad, bien para seguir encajando en la cultura en la que hemos crecido en familia 🤷. Sin embargo, esta dualidad no tiene por qué ser algo negativo; puede ser una fuente de riqueza personal y una oportunidad para desarrollar una identidad única y flexible que integre lo mejor de ambos mundos. Además, es importante recordar que ninguna de las influencias culturales nos marca de forma determinista.
Dicho esto, no se puede ignorar la importancia de las normas culturales que pueden influir en la percepción y práctica de la sexualidad. Por poner un ejemplo, algunas personas jóvenes pueden provenir de contextos en los que el uso del preservativo no es habitual o en los que sobresalen ideas machistas que afectan a su manera de relacionarse. ☝️ Por eso siempre es necesaria la educación sexual.
👉 En definitiva: no se trata tanto de tener que encajar en una de las matrices culturales que nos conforman, sino de aceptar que nos movemos en diversos contextos y que podemos construirnos a partir de todos ellos y a la vez como personas autónomas, porque además de los contextos que nos atraviesan, tenemos capacidad para aprender, enriquecernos y tomar decisiones.