Los celos son una emoción compleja que, aunque todas las personas hemos experimentado en algún momento, pueden complicar nuestras relaciones. Hoy exploramos su origen y cómo podemos manejarlos de forma saludable para construir relaciones basadas en la confianza y el respeto.
Hoy hablamos de algo que a veces confunde y puede complicar las relaciones: los celos. Quién no los ha sentido alguna vez, y no sólo en pareja. De hecho, en muchos de nuestros talleres nos preguntáis dónde está el límite entre los celos y el control 🤔.
Lo primero de todo: los celos son una emoción y, como tal, no podemos controlarla. No decidimos cuándo la sentimos, ni con qué intensidad. Lo que sí podemos decidir es qué hacemos con ella: si dejamos que nos domine y nos lleve a actuar de forma impulsiva, o si, en cambio, tratamos de gestionarla de forma consciente y respetuosa con la otra persona 🤗.
👉 ¿Cuánto tienen que ver los celos con el amor?
Seguro que has escuchado (o pensado) que los celos son una expresión del amor que sentimos por alguien, o del amor que alguien siente por nosotros/as. ¿Qué hay de cierto en eso? Es verdad que los celos aparecen cuando la otra persona y la relación que tenemos con ella nos importa, pero más que de amor son una expresión de inseguridad 😕. Podríamos definirlos como la emoción que aparece cuando sentimos que existe una amenaza -real o imaginaria- a una relación que valoramos.
Así, cuando estamos en esa relación nos vemos a nosotras/os mismas/os en una especie de “trono” en el que la otra persona nos ha puesto. Nos dedica su tiempo, sus atenciones, sus cariños, su amor, su deseo… y cuando sentimos celos no es porque nos dé un chute de “cuánto te quiero”, sino porque sentimos que algo está poniendo en riesgo esa posición de privilegio.
👉 ¿Son algo malo?
Puesto que no podemos controlar eso que sentimos, no podemos decir que los celos sean algo malo en sí mismo. Pero las alarmas deberían encenderse 🚨 cuando, en medio de ese temor a perder a la otra persona, los celos se transforman en la necesidad de controlar lo que vemos como una amenaza. O, directamente, de controlar a la otra persona y ponerla “bajo llave”. Justo ahí está la frontera, cuando limitamos la libertad y el bienestar de la otra persona o cuando se limita nuestra libertad y bienestar.
“No quiero que quedes con…”; “Dame la contraseña de tus redes”; “Si no tuvieras nada que ocultar me enseñarías tu móvil”; “No me gusta cómo vas vestida, no quiero compartirte con nadie”; “¿Por qué necesitas salir sin mí?”. No hay nada en estas frases que fortalezca la relación. Todas ellas la dañan, y dañan a la persona que las sufre.
Ojo 👁️, que a veces somos nosotras/os quienes sentimos la necesidad de que la otra persona sienta celos, porque asociamos esa reacción con una señal de amor o compromiso. Es como si ver que esa persona se inquieta al imaginar que podríamos perder interés en ella le diera un valor especial a la relación, haciéndonos sentir más deseadas/os o importantes. Esta necesidad también suele surgir de nuestras propias inseguridades; cuando buscamos que alguien sienta celos, puede ser una forma de obtener validación sobre nosotras/os mismas/os, o de llenar dudas sobre cuánto nos valoran. Pero, ¿merece la pena poner en juego la confianza en la relación, nuestra tranquilidad o nuestro bienestar, que se supone que es lo que veníamos buscando? 🤔
👉 ¿Se pueden manejar?
El límite entre celos y control está en cómo manejamos nuestras inseguridades. Sentir celos porque nuestra pareja sale con sus amigos o amigas es una cosa, y decirle que no lo haga o revisarle el móvil para “estar seguros/as” es otra muy distinta. En una relación sana, cada persona debería tener su espacio sin el cansancio o el miedo que implica sentirse limitado/a. Hay que recordar, además, que lo suyo es que la gente esté con nosotros/as porque quiere, y que eso es algo que no depende de nosotros/as. Si quiere estar contigo, estará. Y si no quiere estar contigo, ¿qué sentido tiene que trates de retenerle/a?
Si sentimos celos podemos hablarlo, expresar cómo nos sentimos y, sobre todo, trabajar conjuntamente para construir una relación basada en la confianza y la seguridad. Pero es importante recordar que nadie tiene la obligación de quedarse a resolver nuestras movidas, sobre todo si le estamos haciendo daño.
Así que si sientes celos, tómate un momento para reflexionar, comunícalo con respeto y busca gestionar esa emoción sin limitar a la otra persona 🤗. Y si estás con alguien que los siente, valora si esos sentimientos se manejan de una forma que respeta tu espacio y bienestar y si te compensa estar en esa relación.