Hablando de responsabilidad, ¿creéis que hay igualdad en las parejas sobre los métodos anticonceptivos?

Mujer Hombre
-Preservativo vagina

-Píldora diaria

-Parche hormonal combinado

-Anillo vaginal

-Implante

-Inyección

-DIU

-Ligadura de trompas

-PAU (Pastilla anticonceptiva de urgencia)

 

-Preservativo para pene

-Vasectomía

 

Espera un momento, ¿Cómo es que hay tantos métodos para mujeres y tan pocos para los hombres?

A nivel científico y social no hay el mismo peso en la planificación familiar, en la mujer que, en el hombre, ya que como hemos podido comprobar la gran mayoría de métodos anticonceptivos van dirigidos para la mujer. Además, esto resulta curioso, ya que las mujeres tienen solo unos pocos días fértiles al mes y el hombre es fértil todos los días del mes. Esta desigualdad se presenta en varios niveles, no solo a través de la investigación, sino en la propia responsabilidad en el uso del método. Consideramos imprescindible recordar que, aunque sea la mujer quien esté con el método anticonceptivo (ejemplo: Pastillas diarias) la responsabilidad de un buen uso, es parte de ambos miembros de la pareja, tanto a nivel económico como en recordar tomar la pastilla a la hora indicada. También es muy importante la negociación de los métodos a utilizar en la pareja, sin la premisa de que la mujer es siempre la que debe utilizar los métodos anticonceptivos por comodidad en la relación.

La perspectiva de género debe estar incorporada en la investigación, accesibilidad y trato sobre los métodos anticonceptivos para evitar esa responsabilidad social que se le impone mayoritariamente a la mujer para prevenir un embarazo no planificado. Tenemos que eliminar esa idea de “como es ella la que se queda embarazada, es ella la que debe cuidarse”. El disfrute y la responsabilidad en las relaciones sexuales es de ambos.

Sobre los métodos anticonceptivos, también es necesario reflexionar sobre una perspectiva cultural y de diversidad, ya que encontramos métodos anticonceptivos basados únicamente en un tipo de mujer, ejemplo de ello es el parche anticonceptivo hormonal (Evra). El color de este parche es beige, podríamos decir que simulando el “color carne” para la comodidad de la mujer, a la hora de llevarlo puesto en su piel. Pero la pregunta que lanzamos sería la siguiente:

“¿qué color es el color carne?”

Dependiendo de la mujer habrá muchos “colores carnes” diferentes, pero el color que se ha comercializa es un tipo de “color carne” muy concreto, sin ofrecer más alternativas de tonalidades, puede que sea por comodidad o economizar la gestión y distribución del producto o puede que sea por una falta de multiculturalidad por parte de las empresas investigadoras y comercializadoras, no sabemos el por qué.

Es cierto que en relación a los métodos anticonceptivos es más relevante priorizar la necesidad del acceso a recursos por parte de la población, que el color de un tipo de método anticonceptivo, pero digamos que tampoco son excluyente.

Puede que no tenga importancia o puede que sea lo esencial del problema.

La visión única de una realidad puede invalidar otras realidades.