Foto: Elizabeth Lies / 5 minutos

 

El Virus del Papiloma Humano (VPH) es una de las Infecciones de Transmisión Genital (ITG) más comunes. Existen unos 200 tipos de VPH y alrededor de 40 de ellos pueden infectar al ser humano. 

En general, el virus es inofensivo y desaparece espontáneamente, pero si el virus persiste puede desarrollar papilomas (verrugas) genitales o cáncer. 

El VPH es un virus que afecta tanto a hombres como a mujeres 

La transmisión se produce al mantener encuentros eróticos sin método de barrera (preservativo para penes o vaginas); a través del contacto piel con piel durante prácticas orales, anales y vaginales con una persona que tenga el virus (aunque esta no lo sepa), al compartir juguetes eróticos, por contacto directo con las verrugas o de madre a hijo/a durante el parto. 

Las verrugas son pequeñas protuberancias que pueden aparecer solas o agrupadas en distintas partes del cuerpo. Pueden ser pequeñas o grandes, planas,  elevadas o con forma de coliflor. En general no provocan malestar aunque en ocasiones puede aparecer picor, sangrado o dolor. 

La mayoría de los tipos de VPH causan verrugas en la piel como en las manos, las plantas de los pies, los brazos o el pecho. Estas son las verrugas comunes y que no se transmiten por contacto erótico. 

Pero también hay verrugas que pueden aparecer en las mucosas de los genitales como la vulva, la vagina, el cuello del útero o cérvix, el recto, el ano, el pene y el escroto. Incluso, pueden infectar la boca y la garganta. En estas zonas del cuerpo es más difícil que se noten o que se visualicen, por lo que la detección de las verrugas se complica. 

La infección por VPH  con verrugas en genitales se suele dividir en dos categorías: VPH de bajo riesgo o alto riesgo. Esta diferenciación hace referencia a la probabilidad de que el virus pueda o no causar cáncer. Las más comunes son: 6 y 11 (bajo riesgo) y, 16 y 18 (alto riesgo). 

La infección por VPH no presenta síntomas ni genera problemas de salud (en algunos casos se pueden presentar verrugas), al igual que el resto de ITGs, por lo que es difícil darnos cuenta de la existencia de la infecciónEn la mayoría de los casos el virus desaparece del organismo dentro de un periodo de 2 años. Sin embargo, en otros casos el virus se mantiene en el cuerpo en un estado latente e indetectable que puede reactivarse años más tarde. Es por esto que no podemos saber en qué momento se adquirió el virus. 

Al existir muchos tipos de virus del VPH, el infectarme de uno de los tipos y que este desaparezca, no evita que me puedan transmitir otro tipo o, incluso, de volver a infectarme con el mismo, aunque es menos probable.  Al igual que tener una ITG no nos libra del resto, sino todo lo contrario, puesto que al tener el sistema inmune debilitado por la presencia de una infección, es más probable infectarme con otra. 

Actualmente no existe un tratamiento específico para la infección por VPH. Las verrugas pueden tratarse con diferentes procedimientos depende de su localización y estado. 

Las vacunas contra el VPH es una de las opciones para prevenir la infección de algunos de los tipos de VPH que causan verrugas y cáncer. En España, se recomienda que se administren en niños/as y adolescentes (hasta 12 años de edad), antes de iniciar los encuentros eróticos. Aunque también existe la opción de adquirir la vacuna de adultos. 

Los preservativos para penes y vaginas son los únicos métodos que, además de evitar embarazos no planificados, nos protegen de las Infecciones de Transmisión Genital (ITG). En el caso del VPH, puesto que las verrugas pueden aparecer tanto en el interior como en el exterior de los genitales, se indica el uso del preservativo para vaginaya que recubre cierta parte del área externa, evitando así la transmisión por contacto piel con piel. 

En ocasiones, proponer a nuestra pareja erótica utilizar el preservativo nos puede generar confusión/nos resulta complicado por la situación o el momento, porque la otra persona no quiere, porque no tengamos… sin embargo, tenemos que tener claro que el aspecto, la higiene o la cercanía con la otra persona no nos indican nada sobre su estado de salud, no podemos saber a simple vista si la otra personas tiene o no una infección. 

En definitiva, el preservativo es lo único que nos protege frente a las Infecciones de Transmisión Genital y, al utilizarlo, nos evita rayadas para que podamos disfrutar de nuestros encuentros eróticos. Al fin y al cabo, se trata de eso, de disfrutar  y hacer de la sexualidad una vivencia placentera y positiva.