El SIDA está presente en prácticamente todas las conversaciones acerca de encuentros eróticos, especialmente cuando los protagonistas de estos encuentros son personas jóvenes. En ellas se suele hablar de los “riesgos que corren los jóvenes” y de las “graves consecuencias que pueden tener”, entre ellas, la transmisión del SIDA. Pero ¿sabemos lo que es realmente el SIDA?

Desde luego el SIDA y el VIH no son lo mismo, y esto es lo primero que debemos aclarar. El VIH es un virus que, en caso de no ser tratado, causa el SIDA, de la misma forma que el virus de la gripe causa la gripe. Cuando este virus entra en el cuerpo ataca directamente a las defensas, y puede dejar a la persona desprotegida ante otras infecciones comunes. En este momento podríamos empezar a hablar de SIDA. Sin embargo, bajo tratamiento, una persona con VIH nunca llegará a desarrollar el síndrome, dado que sus defensas estarán en niveles altos y el virus se mantendrá a raya.

Entonces, ¿un joven que vive con VIH es una persona enferma? ¡En ningún caso! El VIH, a diferencia de otras infecciones de transmisión genital (ITG), no presenta síntomas físicos. Por ello, tener el VIH y seguir un tratamiento no afecta al modo de vida de las personas, ni les impide realizar sus actividades favoritas, como hacer deporte, salir a tomar algo o mantener encuentros eróticos.

¿Mantener encuentros eróticos con una persona con VIH? Sí, así es. El uso del preservativo supone un método completamente eficaz para prevenir la transmisión del virus en los encuentros eróticos. Los preservativos, tanto para penes como para vaginas, evitan el contacto entre aquellos fluidos que pueden transmitir el virus. ¿Qué hay entonces de otros fluidos corporales como la saliva o el sudor? ¿Estos no transmiten el VIH? Efectivamente, solo los fluidos genitales (semen y secreción vaginal), la sangre y, curiosamente, la leche materna, pueden transmitir este virus. Besar y abrazar en ningún caso son vías de transmisión.

Ahora ya sabemos qué son y cómo diferenciar el VIH del SIDA, y sabemos cómo se transmite el virus. Pero, como se dijo anteriormente, el VIH no presenta síntomas físicos; entonces, ¿cómo podemos saber si lo tenemos? La única forma de saber si se tiene el VIH, en caso de que haya habido algún contacto con posibilidad de transmisión, es realizándose una prueba. Existen distintos, como la prueba de sangre o la prueba de saliva. En el CJAS realizamos la prueba rápida de saliva de forma gratuita y en tan solo 20 minutos se tendrá un resultado.

Por lo tanto, y volviendo a aquellas conversaciones en las que se juzgaba a los jóvenes, podemos desmentir el argumento de “los riesgos que corren” gracias a medidas de prevención como utilizar el preservativo o realizar pruebas de VIH. Por otro lado, no podemos negar que el VIH tiene consecuencias pero, teniendo en cuenta todo lo anterior, ¿son tan graves como creías?