El día uno de cada mes de noviembre desde 2012 Emilio prepara un ritual ya casi sagrado en el baño de su casa. La cámara, el espejo y la cuchilla de afeitar.

 

Desde que terminó el verano ha dejado crecer una esponjosa barba estilo espartano. Se la acaricia frente al espejo, satisfecho, alternando perfiles. Cámara ON y que empiece el show. Como él, miles de hombres en noviembre se suman a un movimiento famoso ya en el mundo entero, bajo un poderoso símbolo que ostentan bajo sus narices: el bigote solidario.

 

La idea: dejarse crecer el bigote en noviembre. La causa: recaudar fondos para la salud masculina.

 

Todo comenzó como suelen hacerlo las mejores ideas: de cervezas con amigos. Al parecer, se cruzaron dos eventos o circunstancias que propiciaron la creación de Movember . Corría el 2003 en Melbourne, Australia, cuando Travis Garone y Luke Slattery se lamentaban con nostalgia de la falta de  popularidad que sufría el MO (abreviación de moustache: bigote) desde hacía ya varios años. Uno de los amigos, aquejado de cáncer de próstata, lo sufría en silencio, incluso con cierto sentimiento de vergüenza. Esto tenía (y tiene) mucho que ver con el mandato de la identidad masculina: ser fuerte, ser indestructible, no compartir emociones, etc. Entre los hombres no se habla tanto de estas enfermedades, es una cuestión muy delicada al tratarse de la próstata o los testículos. Y, por supuesto, esto les influye a la hora de pedir ayuda u ocuparse de su salud. Así pues, fusionando estas dos inquietudes, para apoyar a su amigo y ridiculizar esta idea de ser menos hombre por pedir ayuda o por cuidarse, el bigote vino a ser el símbolo que traería luz a la oscuridad que rodeaba este tema (y, aprovechando, harían un homenaje a los ridículos bigotes de los años ochenta, justamente para desbancar la ridícula idea del ser “más hombre”). Una suerte de reclamo para llamar la atención, visibilizar el tema de la salud masculina y hablarlo abiertamente. Aquel primer año treinta bigotes se unieron a la causa del que sería un potente símbolo de campaña contra la lucha del cáncer de próstata en Australia.

 

Al siguiente año, aterrizaron este proyecto en la creación de la Fundación Movember, abreviación de Moustache y November. El movimiento Movember fue creciendo y ganado adeptos: los Mo Brothers. A partir de 2007, este fenómeno hubo de traspasar las fronteras Australianas y esparcirse a nivel internacional a decenas de países, siendo España uno de los principales países colaboradores. Así es como consiguen recaudar cada año generosos fondos que son donados a organizaciones que trabajan en la investigación del cáncer de próstata y de testículo, además de otras causas sobre la salud masculina.

 

Tal y como decía Jaime Lanza -coordinador de Movember en España- en una entrevista para la BBC Mundo (2012): «el bigote representa mucho para quien lo lleva y para la persona que lo ve. Si normalmente no llevas bigote, cuando ven que te lo estás dejando crecer te hacen preguntas y ahí muestras tu orgullo, cuentas la historia, conciencias y sensibilizas. Esto tiene un impacto en la salud masculina, queremos eliminar cierto tipo de hombría, ese sentido de masculinidad antiguo que nos hace pensar que somos indestructibles y que nos impide pedir o buscar ayuda».

 

Los héroes de este proyecto, el capital humano sobre el que se sustenta, son los famosos Mo Bro. Los Mo Brothers de todo el mundo concienciados dejan crecer algo tan suyo como el bigote para generar un interrogante en su entorno que de pie a hablar sobre todo esto, inspirando las donaciones que hacen posible Movember.

 

¿Quieres ser un Mo Bro? Sólo tienes que dejarte bigote en el mes señalado, noviembre, y registrarlo orgullosamente en su plataforma para inspirar donaciones con tu perfil. A parte, en la web podemos encontrar otras interesantes propuestas para participar como los desafíos para motivar en tu comunidad, los retos deportivos para luchar contra el sedentarismo, además de otras actividades y eventos que se siguen realizando durante todo el año.

 

Se palpa el trabajo titánico que hay detrás de todo esto y que ha permitido a Movember adoptar otras importantes causas de la salud masculina como el cáncer de testículos y la salud mental, con especial atención al suicidio masculino.

 

Como no podía ser menos, Movember no podría existir sin sus Mo Sisters. Las fieles compañeras que se suman a la causa apoyándola a través de donaciones, concienciando y reclutando a los hombres de su entorno cercano para que participen, en una lucha por visibilizar la salud masculina que es de todas y todos.

 

Los tres valores esenciales sobren los que se erige Movember son la diversión, el respeto y la humildad. No queremos bigotes anticuados que encajonen la diversidad de masculinidades.Y así lo reflejan en cada evento, en cada instantánea testigo del movimiento desde cada punta del mundo. Todo Mo que defienda estos valores, es bueno: largo, enroscado, rubio, encrespado, incipiente, viquingo, encerado.

 

Los bigotes, los Mo, salen a la calle a lucirse, a concienciar, a generar cambio.

 

Y, recuerda. No es sólo un bigote.

 

#movember