Ayer subí una foto y no le dio a like, no pilla las indirectas, hoy tenía un examen súper importante y no me ha preguntado qué tal me ha salido, se fue sin acompañarme a casa, no me ha regalado nada por nuestro aniversario, no me ha dado los buenos días, no me ha deseado suerte… no le importo, si no sale de él/ella, es que no es la persona adecuada…

A menudo, a muchas chicas y chicos, mujeres y hombres, se nos pasan este tipo de frases por la cabeza pensando que nuestra pareja o nuestro/a crush no nos quiere realmente porque no hace o dice aquello que nos parece obvio para que una relación, sea del tipo de que sea, vaya bien.

Por si fuese poco, probablemente sea alguna de nuestras amigas o de nuestros amigos, o incluso alguien de nuestra familia, quienes nos recuerden que ”eso no es normal”, ”ya sabía yo que no se le veía muy interesado o interesada” o que incluso nos inviten, con la mejor de las intenciones, a dejar a esa persona para encontrar otra que nos quiera de verdad y por tanto, sepa qué tiene que hacer.

Pero entonces… ¿es que existe una persona que nos pueda leer la mente en todos los momentos del día y en todo aquello que nos ocurre? No. No existe una media naranja predestinada para cada persona y que tenga el superpoder de leerle la mente y de anticiparse a todas sus necesidades, haciéndolo siempre con una gran sonrisa y muchos besos de regalo.

Por eso es frecuente que en ocasiones necesitemos algo y nuestra pareja no nos lo proporcione, ya que no sabe que esa necesidad está ahí. A veces no se trata de querer más o querer menos, sino de que ningún ser humano- al menos por ahora- ha demostrado capacidades adivinatorias. Creer lo contrario solo contribuye a construir en nuestra mente ilusiones y expectativas inalcanzables en relación a cómo tiene que ser nuestra pareja. Y con estas expectativas que probablemente nunca se podrán hacer realidad, experimentaremos frustración, decepción e inseguridad cuando conozcamos a alguien nuevo que, otra vez, no cumple con nuestro ideal de pareja.

Por lo tanto, algo que sí podemos hacer es tratar de expresar nuestras necesidades para que la otra persona las conozca y, entonces, pueda elegir cómo comportarse. En ese momento, deberemos saber que al expresarlas puede que nuestra pareja reacciones de muchísimas formas: que lo tenga en consideración y que haga lo que esperamos porque le importamos y desea hacerlo; que aunque le de importancia, no lo haga porque tiene sus motivos; etc.

Las relaciones de pareja tratan de ser aquellas en las que se tiene en cuenta las necesidades de todos sus miembros por igual, sin jerarquías, desigualdades o miedos.