LA REPRODUCCION Y EL PLACER 

La sexualidad es una cualidad presente en todas las personas que nos permite:

  1. Diferenciarnos como personas y construirnos como hombres y mujeres únicos e irrepetibles.
  2. Relacionarnos, puesto que cualquier forma de relación parte un sujeto sexuado, todas nuestras relaciones (con nuestra familia, amigos, compañero/as de trabajo…) están mediadas por nuestra sexualidad.
  3. Conocer y conocernos porque también se aprende a hombre y ser mujer, se aprenden comportamientos sexuados, se aprende a cómo vivir en pareja…
  4. Reproducirnos, es decir, tener hijas e hijos.
  5. Disfrutar y disfrutarnos, sentirnos bien, dar placer y recibirlo, etc. puesto que otro componente muy importante y único de la sexualidad es su capacidad para sentir deseo por otros hombres y mujeres.

La sexualidad nos acompaña desde antes de nacer, y se va desarrollando durante toda a vida: desde la sexualidad de los niños y las niñas hacia una sexualidad adulta que nos acompañará siempre. Está en todo nuestro cuerpo, está en nuestra mente, en nuestro comportamiento y en las relaciones que mantenemos con las personas.

 

EL PLACER: LA DIMENSIÓN ERÓTICA DE LA SEXUALIDAD

Un aspecto básico de la sexualidad es la habilidad para hacer que sintamos placer, ya sea a solas o en compañía. Los encuentros eróticos, son aquellas situaciones en las que las personas decidimos experimentar, investigar, comunicar… con nuestros propios cuerpos para dar y/o recibir placer.

Aunque los principales protagonistas de estos encuentros suelen ser los genitales, puesto que son los órganos mejor diseñados para ello, todo nuestro cuerpo y nuestra mente cambian para ajustarse a estos encuentros. A estos cambios se les llama habitualmente respuesta sexual humana.

La respuesta sexual humana parte de una serie de características básicas como el estado de salud o la autoestima, pero sobre todo parte del deseo que podemos sentir por otra persona. Llamamos deseo al conjunto de pensamientos, emociones, sentimientos, sensaciones y comportamientos que nos mueven a compartir nuestra intimidad con otra persona. La forma más inmediata y llamativa que tiene el deseo de manifestarse es la atracción.

Cuando nos sentimos atraídos/as por otra persona y desarrollamos un nivel de intimidad y confianza que depende de cada persona y cada pareja, muchas personas deciden mantener un encuentro erótico con el objetivo de disfrutar y disfrutarse, comunicar, etc.

Durante un encuentro erótico, ya sea a solas o en compañía, se necesita cierta estimulación que desencadena la excitación. La estimulación suele ser una mezcla de información visual, táctil, imágenes y fantasías mentales, pensamientos sensuales, etc. que hace que nos excitemos. Por ejemplo, besarse y acariciarse con nuestra pareja.

Cuando esto ocurre, la excitación hace que aumente la tensión muscular en todos nuestros músculos y la sudoración, que el corazón lata más rápido y se acelere la respiración. Aumentan nuestros pensamientos y fantasías eróticas, nuestra piel se enrojece y se vuelve más sensible al tacto, aumenta el tamaño de nuestros pezones, y de los pechos en las mujeres, y prestamos toda nuestra atención a los estímulos eróticos que estamos experimentando.

Además, se crea también una necesidad de contacto físico con todo el cuerpo, especialmente con sus zonas más sensibles: boca y labios, cara, manos, genitales, etc.

Si continúa esta estimulación, en las mujeres, aumenta la irrigación sanguínea a los genitales, la vulva se oscurece, aumenta de tamaño y se lubrica gracias a las glándulas de Bartolino. El clítoris entre en erección y amplía su sensibilidad, en algunas mujeres el clítoris se vuelve más evidente y en otras puede verse cubierto por la vulva. Los labios mayores y menores de la vulva tienden a abrirse y a lubricar.

La vagina aumenta su tamaño y comienza a producir una sustancia líquida llamada lubricación vaginal que facilitará la penetración si la hay. El útero y los ovarios también crecen y cambian de posición.

En los hombres, se produce la erección del pene, aumentando su sensibilidad al placer. Los testículos crecen y se acercan más al abdomen y los conductos deferentes comienzan a conducir espermatozoides hacia las vesículas seminales, donde se crea el semen. Además, las glándulas de Cowper lubricarán el glande del pene con el líquido preseminal.

Si mantenemos la estimulación sexual, que varía según cada persona y cada situación, estos cambios permanecen durante un tiempo variable, en el que la erección y la lubricación pueden experimentar altibajos. Además, los tejidos genitales y los músculos pélvicos van acumulando tensión muscular que será liberada en forma de orgasmo.

Llegados a cierto nivel de excitación, que también depende de cada persona y situación, en los hombres se produce la expulsión del semen (eyaculación) y la experimentación de un gran placer (orgasmo). En las mujeres, también se produce la sensación de gran placer (orgasmo), aumenta la lubricación y en muchas mujeres incluso se llega a producir una expulsión de fluido similar a la lubricación que se denomina eyaculación femenina.

Cada persona experimenta el orgasmo de una forma diferente que puede cambiar a lo largo de la vida y en función de la situación (por ejemplo, suele experimentarse de formas placentera cuando se está tranquilo/a y relajado/a que cuando se está estresado/a).

Una vez producido el orgasmo, el cuerpo y los genitales vuelven a su estado de reposo habitual. En los hombres, generalmente los genitales vuelven su estado habitual durante un tiempo en el que no es posible volver a eyacular, llamadoperiodo refractario.

En las mujeres, tras un orgasmo y dependiendo de muchos factores, puede volverse al estado de reposo, pueden experimentarse de nuevo otros orgasmos si se continúa con la estimulación o puede mantenerse una etapa de placer más duradera pero menos intensa que el orgasmo.

Toda esta respuesta suele ir acompañada de distintos pensamientos, imágenes mentales, ideas y actitudes diferentes; además de sentimientos y estados mentales positivos (intimidad, alegría, placer, bienestar, confianza, seguridad…) aunque también pueden aparecer sentimientos negativos (tristeza, asco, decepción…), por eso la respuesta sexual es algo que no depende exclusivamente de los genitales.

La estimulación de los genitales puede alcanzarse por medio de muchas y diversas prácticas, son las llamadas prácticas eróticas (es decir, del deseo o eros). Estas prácticas incluyen la estimulación de los genitales con manos, cuerpo, la penetración vaginal, anal y bucogenital y un largo etcétera. Además de otros gestos que las acompañan y aportan también mucho placer: besos, caricias, miradas… que son igual de válidas.

 

LA REPRODUCCIÓN

Los seres humanos nos reproducimos a través de la penetración vaginal con nuestros genitales, o mediante técnicas de reproducción asisitida. Además, también somos capaces de experimentar placer –y hacer experimentar placer a los demás– independientemente de la reproducción. Y para esto, también son muy importantes los genitales. Esta diversidad hace que precisamente nuestra sexualidad sea tan rica y variada.

La reproducción humana se produce a partir de la unión del espermatozoide y delóvulo, y la única práctica erótica que posibilita esta unión es la penetración vaginal sin el uso de métodos anticonceptivos.

Los espermatozoides se producen en los testículos y son expulsados al exterior mediante la eyaculación del semen. El óvulo se produce en los ovarios una vez al mes, en la mayoría de las mujeres. El proceso por el que se desarrollan se llamaciclo menstrual.

Cuando se unen óvulo y espermatozoide (fecundación), se forma un huevo cuyas células se empiezan a multiplicar. Este huevo necesita anidar en la paredes del útero (anidación), donde recibe los nutrientes necesarios para crecer y desarrollarse hasta el nacimiento (embarazo).