Imagen: Jeffreys Bay.

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‘Desarrolla tu legítima rareza’ era un lema de René Char que a Michael Foucault le gustaba repetir. Y de eso va esto de hoy. De eso y de cómo llamamos a esas prácticas o gustos minoritarios.

Un estudio publicado a finales del año pasado apunta que la palabra OK resulta ser la más utilizada en todo el mundo. Es curioso cómo nos apropiamos de palabras de otras lenguas y las implementamos en nuestras conversaciones habituales. Todos y todas las utilizamos constantemente y es que nos encanta ponernos exóticos y apropiarnos de los términos de otras lenguas, sobre todo del inglés. Es por ello que nuestro diccionario no para de aumentar hasta llegar al punto de que nos perdemos con las definiciones de todas estas palabras.

¡Ni hablemos de cuando estos términos hacen referencia al contexto erótico o las prácticas sexuales! Y es que tal y como aumenta la diversidad de prácticas lo hacen del mismo modo los términos que utilizamos para referirnos a ellas.

Como sabemos que todo esto es muy confuso, vamos a daros algunos conceptos para que os podáis situar. Seguro que muchos de estos términos los conocéis perfectamente.

El cruising es una práctica sexual en la que una persona acude caminando o en su coche a un lugar público como parques o baños públicos, entre otros, para encontrar a alguien con quien tener un encuentro. Generalmente se lleva a acabo de noche para mantener el anonimato y puede llevarse a cabo de manera ocasional o habitual.

El dogging se refiere a la misma práctica que el cruising. La diferencia es que la primera hace referencia a encuentros entre homosexuales o personas que quieren tener un encuentro con una persona de su mismo sexo, en cambio, el dogging es realizado por heterosexuales. El término procede de la excusa que se da para salir de casa a sacar al perro cuando el propósito es otro.

A los lugares públicos no sólo acuden personas que quieren tener encuentros eróticos, también hay otras que acuden para observar a otras, esta práctica se conoce como voyerismo.

Los swingwers son los conocidos popularmente como intercambios de pareja. Se trata de parejas que deciden conjuntamente tener encuentros con otras personas que no son su pareja, por lo que acuden a clubs privados para llevar a cabo el intercambio.

El concepto kinky se utiliza para hablar de los encuentros eróticos en los cuales se introducen cambios constantemente con el fin de escapar de la rutina y de que las personas implicadas no se aburran. Estos cambios pueden ser desde el lugar hasta las prácticas o posturas que realizan.

El spanking puede traducirse como azotes, y consiste en golpear con la mano u otro elemente (por ejemplo, un fuete o látigo) los glúteos de la pareja con fines eróticos. Estos instrumentos pueden ser de diferentes materiales según las preferencias de la pareja. Alrededor de esta práctica también se pone en marcha un juego de roles, en el que uno de los miembros actúa como aquel que hace cumplir una ley o norma y la otra persona como el “castigado/a” que infringe esa ley o norma. El sometimiento es algo pactado, en el que ambos aceptan y están de acuerdo en el rol que desempeña cada uno.

El furry sex  o yiff proviene de la cultura furry, y se utiliza para hablar de las personas que tienen encuentros eróticos (sea o no en grupo) disfrazados de un animal peludo. Generalmente estos disfraces tienen rasgos o apariencia humana.

La práctica del tickling, también conocido como cosquillas eróticas, pretende que, a través de hacer reír a la pareja mediante las cosquillas eróticas en diferentes partes del cuerpo, ayudar a excitarnos.

Otra palabra de la que nos hemos apropiado es humming. Proviene del inglés y puede traducirse como zumbido o vibración. Consiste en, mientras se práctica sexo oral, hacer un sonido con los labios (abiertos o cerrados) que provoque una vibración en los genitales de la otra persona que cause placer.

Una de los términos que se han vuelto más populares y en gran medida por la pornografía es el squirt o squirting. Es una práctica que consiste en la expulsión de un líquido acuoso prácticamente transparente a través de la uretra de las personas con vulva. Todas las personas con vulva tienen la capacidad biológica de experimentarlo pero no todas serán capaces de lograrlo, ya que influyen varios factores.

El squirting no está necesariamente ligado al orgasmo, puede producirse junto con el orgasmo como sin él, al igual que no experimentarse y que se produzca el orgasmo. Esta confusión puede deberse a que se suele asociar erróneamente con la eyaculación femenina. La eyaculación femenina es un líquido transparente y algo lechoso que se libera durante el orgasmo y puede llegar a confundirse con la lubricación natural de la vagina.

Existen otras prácticas eróticas en las que el entrenamiento es fundamental. Es el caso del fisting. Consiste en introducir la mano, el puño o el antebrazo (u otra parte del cuerpo) dentro del ano de otra persona. Como decíamos requiere de práctica y también confianza, comunicación y consentimiento entre ambas partes, pues una mala técnica puede provocar lesiones.

El término cuckold se refiere a los hombres que acuerdan con su pareja que esta pueda tener encuentros eróticos con otros hombres para después compartir la experiencia con él o que participe como observador.

Pegging es una práctica llevada a cabo por una pareja heterosexual en la que la mujer penetra analmente al hombre utilizando un arnés con un dildo o con los dedos u otros juguetes eróticos. Esta práctica puede ser muy placentera ya que se puede estimular a través del ano (la única vía de acceso), el punto G, la próstata. Algunas personas creen que con esta práctica se pierde “masculinidad”, pero estimular el ano es una práctica más, una conducta,  y esta no tiene nada que ver con la orientación erótica ni con la identidad de género.

Seguro que habéis oído hablar del petting. Significa acariciar o mimar y consiste en primar estas prácticas aconceptivas como los besos, las caricias, los mismos, tocarse o masturbarse en diferentes zonas del cuerpo, tanto vestidos como desnudos, pero sin llegar a una penetración. Habitualmente se cree que es una práctica o “juego de niños” ya que la penetración sigue considerándose “la práctica”, la más importante y con la que se culmina un encuentro erótico. Nada que ver. Se trata de una práctica igual de placentera en la que se prioriza el camino y no el destino, se trata de conocerse a uno mismo y al otro.

Por último, el sexting. Consiste en el envío de fotografías, sonidos o videos propios de contenido erótico a otras personas a través de nuestro teléfono móvil. El envío de este material es privado y consentido entre las personas implicadas por lo que su uso es exclusivo para estas (no compartiendo este contenido con terceras personas).

Tras esta introducción sobre diferentes prácticas eróticas lo único que queremos remarcar es que: no importa qué prácticas te gusten o si quieres probar otras “no tan habituales o convencionales”, lo importante es que todas las personas implicadas estén de acuerdo en la práctica, que se hable de los límites y no hacer nada que no se quiera. Las dos (o más) personas no solo tienen que consentirlo, sino desearlo.