Clara tiene 15 años. Se encuentra en la sala de espera del centro médico, algo nerviosa. Por fin, gritan su nombre desde una de las salas. Se levanta y con paso vacilante entra en la consulta. Cierra la puerta tras de sí y se sienta frente al médico, que con cara austera le suelta la habitual pregunta. Clara responde. Viene a que le informen sobre los diferentes recursos anticonceptivos y a que le dispensen uno. Habla muy bajito y se pone colorada (no es fácil para ella hablar de “esos temas”). El médico asiente y se limita a recetarle la píldora combinada, la famosa píldora que usan muchas de sus amigas. Debe tomarla cada día a la misma hora durante 3 semanas (a la 4º descansa, le viene la “regla” y a la siguiente, vuelta a empezar). Debe asegurarse de protegerse con preservativo si se le olvida tomarla. Adiós y buenos días. ¡Siguiente!

Clara sale de la consulta, confusa, con mil preguntas en la cabeza que no han sido respondidas. ¿Qué tienen esas pastillas? ¿De verdad le protegen contra embarazos? ¿Cómo? ¿Y qué pasa con las infecciones de transmisión genital? Pero, ¡si ella ha oído que esas pastillas tienen muchos efectos secundarios! Seguro que hasta engorda…

Esta experiencia por la que Clara acaba de pasar es común -por desgracia- entre algunas adolescentes que deciden empezar a usar métodos anticonceptivos. Para empezar…

¿Qué son los MAC?

Los métodos anticonceptivos son aquellos procedimientos que nos ayudan en la planificación familiar. No significa restringir los nacimientos “porque sí”, sino que se trata de una acción consciente, responsable, que permite tener hijos en el momento y en las condiciones apropiadas.

¿Qué tipos existen?

En el CJAS solemos clasificarlos en 3 grupos:

Barrera: estos métodos no sólo previenen de embarazos, sino también de infecciones de transmisión genital (ITG). Dentro de estos nos encontramos con:

  • El preservativo para penes: la conocida funda de látex (o poliuretano) que se coloca en el pene erecto para la penetración o relaciones buco-genitales.
  • El preservativo para vaginas: el no tan conocido método de barrera femenino. Está hecho de poliuretano. Esta funda se coloca en la vagina con ayuda de un anillo que facilita su inserción y puede hacerse hasta 6 u 8 horas antes del encuentro erótico.

Hormonales: estas hormonas producen un efecto anticonceptivo (pero no protegen de ITGs) gracias a que interrumpen el proceso de ovulación mientras las estamos tomando. Existen los siguientes formatos:

Combinados: donde se toman dos hormonas: estrógeno y gestágeno. La particularidad de este formato es la regulación del ciclo menstrual. No se tiene la “regla” como tal ya que no se expulsa ningún óvulo, tan sólo las paredes que recubren el endometrio. Esto ocurre en la semana de “descanso” (suele ser la 4º) donde no se toma la píldora y seguimos protegidas frente a un embarazo no deseado, siempre que la hayamos tomado bien. Podemos ingerir estas hormonas diariamente en pastillas, absorberlas por la piel si usamos el parche semanal o si queremos un recurso mensual (de 3 semanas) podemos optar por utilizar el anillo vaginal.

Simples: sólo se toma una hormona, el gestágeno. En este caso las “reglas” son más irregulares y tienden a desaparecer. Pueden tomarse en formato diario a base de píldoras (sin descansos) o inyectarse cada 3 meses en el centro de salud. Si queremos un efecto más duradero (de años) podemos optar por el implante subdérmico en el brazo o el DIU, que se coloca en el cuello del útero. Estos dispositivos se podrán retirar o dejar de usar cuando la persona lo decida.

Existen alternativas a los métodos anteriores, como el uso del diafragma con espermicida, que impide que los espermatozoides lleguen al óvulo y el DIU de cobre, que altera el medio uterino, dificultando además la implantación.

Tenemos derecho a una sexualidad placentera, independiente de la reproducción. El personal sanitario tiene el deber de asesorar sobre MAC. Aunque la elección del mismo pase a ser personal/de la pareja, es importante que el profesional asesore, establezca un seguimiento y vigile cómo las personas responden a su uso. No todo el mundo se siente cómodo usando el mismo MAC, sufre los mismos efectos secundarios, etc. Es importante tener información sobre los mismos para ir probando y elegir el que más nos convenga con criterio y responsabilidad. Recordad, la información y uso de MACs entran dentro de los Derechos Sexuales y Reproductivos.