


La unión del óvulo de la mujer y del espermatozoide del hombre va a dar lugar a un nuevo ser vivo. A este proceso se llama fecundación y en condiciones naturales tiene lugar en la trompa de Falopio del aparato genital femenino. Una vez fecundado, las dos células se empiezan a dividir formando un embrión que se implantará en el endometrio de la mujer. A partir de los tres meses el embrión ya tiene forma humana y se empieza a llamar feto; comenzara a madurar para que al cabo de 9 meses por parto o por cesárea nazca un nuevo ser humano.
Cuando una pareja se plantea tener un hijo es importante que esta decisión sea libre, consciente, en el momento que ellos decidan y sobre todo en el mejor estado de salud. Por lo tanto, antes de intentarlo es recomendable consultar al médico para comprobar si existen enfermedades o hábitos que pudieran perjudicar al desarrollo y salud del futuro hijo.
Sabemos que el alcohol, el tabaco y otras drogas dificultan tanto la posibilidad de embarazo como el crecimiento del niño si ya se está embarazada.
La falta de ácido fólico (vitamina del grupo B) esta relacionada con la aparición de malformaciones del sistema nervioso del niño y con abortos. Esta sustancia se encuentra en verduras como las espinacas, judías verdes, frutas, legumbres pero el aporte que se necesita en el embarazo es mayor por lo que es recomendable empezar a tomarlo antes de estar embarazada.
La falta de hierro, de calcio y de proteínas también va a contribuir al crecimiento inadecuado del niño.
Ciertos medicamentos pueden ser peligrosos para el feto de forma que antes de tomarlos se debe consultar al especialista.
También hay que descartar infecciones genitales o de transmisión sexual que se puedan transmitir al niño.
Hoy día nuestro sistema sanitario tiene establecidos los controles aconsejables tanto para el embarazo normal como para cuando se plantean complicaciones. Es importante seguir los consejos del especialista y realizar las pruebas que vaya indicando.
Cuando una pareja heterosexual lleva un año con relaciones coitales habituales y no se produce un embarazo hay que descartar que haya algún problema en alguno de los dos miembros que esté impidiéndolo. En algunos casos el embarazo se produce pero no llega a desarrollarse produciéndose un aborto. También se puede dar el caso de que una mujer desee ser madre sin que conlleve el tener relaciones heterosexuales. El desarrollo de la medicina actual y la legislación de nuestro país, permite estudiar estos casos, poner tratamientos y aplicar técnicas de reproducción para solucionarlos.