Foto:Adrian Swancar / 1 minuto

 

La sexualidad es un aspecto central del ser humano que está presente a lo largo de toda nuestra vida, desde que nacemos hasta que morimos. Implica al sexo, las identidades y el género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual, entre otros. Al igual que nosotros y nosotras cambiamos en muchos aspectos a lo largo de nuestra vida, la sexualidad también va cambiando.

Del mismo modo que cuidamos otros aspectos de nuestra vida como la alimentación, el ejercicio, la salud psicológica, las relaciones humanas,… la sexualidad también hay que cuidarla pues pueden aparecer dificultades eróticas relacionadas con el deseo, la excitación, el orgasmo o el dolor, entre otras, que nos fastidian los encuentros.

Algunas de las más comunes y de las que seguro has oído hablar son:

  • Dificultades o imposibilidad para alcanzar el orgasmo.
  • Dificultad para conseguir o mantener la erección durante el encuentro erótico.
  • Dificultad para controlar la eyaculación haciéndolo antes de lo que le gustaría.
  • Dificultad de tener una penetración debido a la contracción involuntaria de los músculos que rodean la entrada de la vagina.

Es importante saber que, cualquier dificultad en la erótica o en la pareja, es una dificultad de ambos. Sois un equipo y, por tanto, es fundamental que ambos trabajéis en ello para solucionarlo.

La mayoría de las dificultades eróticas pueden solucionarse por medio de la terapia sexual y de pareja, llevada a cabo por profesionales de la Sexología, ciencia que estudia la sexualidad humana. Tiene como eje central el hecho sexual humano, es decir, el hecho de que somos seres sexuados y comprende todo aquello que tiene que ver con la diferencia, con el hecho de ser, sentirse y expresarse como hombre y mujer.

Se puede acudir a terapia en cualquier momento, siempre que aparezcan dificultades que nos impidan sentir, vivir y expresar nuestra sexualidad de forma placentera, libre y saludable.

Y recordad que en sexología hay más fenómenos cultivables que trastornos curables (Havelock Ellis).