


1º Derecho a la Vida, la vida de ninguna mujer puede ser puesta en peligro por causa de embarazo o parto.
2º Derecho a la libertad y Seguridad de la Persona, ninguna mujer debe ser objeto de prácticas como la mutilación genital femenina, el embarazo forzado, la esterilización o el aborto forzado.
3º Derecho a la igualdad y a estar libres de todas las formas de discriminación, incluyendo el ámbito de la vida sexual y reproductiva.
4º Derecho a la Privacidad, todos los servicios de salud sexual y reproductiva deben ser confidenciales.
5º Derecho a la Libertad de Pensamiento, en las cuestiones relativas a la sexualidad y la reproducción.
6º Derecho a la Información y a la Educación, incluyendo el acceso a una información completa de los beneficios, riesgos y efectividad de los métodos de planificación familiar.
7º Derecho a optar por contraer matrimonio o no y a formar y planificar una familia, ninguna mujer puede ser obligada a contraer un matrimonio contra su voluntad.
8º Derecho a decidir tener hijos o no tenerlos y cuando tenerlos, garantizando el acceso de las personas a métodos efectivos de anticoncepción.
9º Derecho a la Atención de la Salud y a la Protección de la Salud, que incluye el derecho a a no ser objeto de prácticas tradicionales que sean perjudiciales para la salud.
10º Derecho a los beneficios del Progreso científico, incluyendo las técnicas apropiadas en salud reproductiva. Más información
11º Derecho a la libertad de reunión y asociación, que incluye el derecho a sensibilizar a los Gobiernos para que prioricen la salud y los derechos sexuales y reproductivos.
12º Derecho a no ser objeto de tortura o maltrato, incluyendo los derechos de mujeres, hombres y jóvenes a ser protegidos de la violencia, la explotación sexual y los abusos sexuales.
Esta carta ha sido adoptada por la Federación Internacional de Planificación de la Familia, de la que FPFE es miembro junto con organizaciones de otros 170 países del mundo.
Hablar de derechos sexuales y reproductivos implica hablar del derecho de las personas a ejercer su sexualidad y reproducción con libertad y dignidad permitiendo a cada persona disfrutar de la sexualidad de una manera sana, segura, responsable, sin miedos ni vergüenzas, según cada forma de ser, sentir o pensar.
En algunas zonas del mundo, sobre todo en países en vías de desarrollo, estos derechos no siempre se respetan: en el siglo XXI, 70 estados tienen leyes que prohíben las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, en 9 de ellos este delito se castiga con la pena de muerte. En catorce países, se requiere una autorización del esposo para suministrar métodos anticonceptivos a una mujer. En aquellas naciones donde la interrupción del embarazo es ilegal, se suelen realizar abortos en malas condiciones, con mayores riesgos. Se estima que unos dos millones de niñas son vendidas y compradas como esclavas sexuales y que, en EEUU, unos 104.000 niñ@s, aproximadamente, son victimas de abusos sexuales. Muchas personas en el mundo no tienen acceso a los medicamentos adecuados.
Aunque todos estos ejemplos parecen muy alejados de las circunstancias que se viven actualmente en España , también aquí se dan situaciones en las que los derechos sexuales y reproductivos no se tienen en cuenta. Se calcula que, cerca de dos millones de mujeres españolas viven en situación objetiva de violencia en su entrono familiar. El coste de los métodos anticonceptivos es asumido de forma privada y un 75% de las jóvenes alega no haber tenido acceso a la píldora postcoital porque no se las quiso suministrar el facultativo correspondiente. Incluso, se han conocido 30 casos de mutilaciones genitales femeninas en nuestro país.
Por tanto, los derechos sexuales y reproductivos son aún un objetivo pendiente por el que seguir luchando.