Foto: Marcos Paulo

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El sexo, este tema que ocupa gran parte de nuestro tiempo, conversaciones y pensamientos. ¡Sobre todo en confinamiento! Responsable tanto de grandes placeres como de enormes preocupaciones. Veamos algunos ejemplos:

 

¿Por qué eyacula mi pareja antes que yo? Tardo mucho en llegar al orgasmo, ¿es normal?

 

El sexo sigue siendo un poco tabú y es por ello que todavía nos surgen muchas dudas y preguntas en torno a él. Por eso, hoy continuamos respondiéndoos.

 

Pero, un momento, ¿a qué nos referimos con sexo?

 

Cuando hablamos o queremos referirnos al sexo o a las relaciones sexuales, en realidad de lo que estamos hablando es de encuentros eróticos, dos o más personas que se desean y deciden unirse para compartir(se), lo que quieran y decidan, no hay límites por defecto.

 

Tendemos a pensar que hay una secuencia de prácticas durante un encuentro erótico, como si de un menú del día se tratase, con un primero, un segundo y un postre, en vez de un buffet libre, en el que podemos tener variedad de prácticas.

 

Además, esta secuencia la dividimos entre preliminares y penetración. Cuando hablamos de preliminares nos estamos refiriendo a todas esas prácticas previas “a lo importante” que, supuestamente, es la penetración.

 

Sin embargo, un encuentro erótico es mucho más que eso. Existen prácticas aconceptivas como son los besos, las caricias, el sexo oral, los abrazos, la masturbación… igualmente placenteras y satisfactorias con las que no es posible la concepción, es decir, con las que no hay posibilidades de embarazo.

 

La sexualidad de las personas es diversa e igualmente valiosa y cultivable.

 

Como decimos, solemos pensar que lo común y principal, además de lo importante, es la penetración, pero la realidad es que, al igual que no a todos nos gusta la misma música o tenemos los mismos hobbies, no a todos/as nos gustan las mismas prácticas ni de la misma manera. De tal forma que lejos de lo que podamos pensar o creer, no a todas las personas les gusta la penetración y no todo el mundo realiza esa práctica. Y adivina qué: ¡sigue siendo un encuentro erótico!

 

Muchas veces nos preguntáis cuál es la forma correcta de masturbarse o de hacer equis práctica y la respuesta es que no existen libros de instrucciones o recetas en la sexualidad de las personas. Entonces, ¿cómo podemos saber lo que quiere o lo que le gusta a la otra persona? Preguntando.

 

Teniendo en cuenta que hasta ahora el ser humano no tiene el don de la adivinación, la comunicación es un aspecto esencial en cualquier contexto humano, y también en la sexualidad, pues nos permite entender y expresar nuestros deseos y preferencias, tanto lo que queremos como lo que no, así como nuestros límites.

 

En cualquier caso, lo que sí es común en todas las personas es la Respuesta Sexual Humana (RSH), que es el conjunto de cambios que se producen en nuestro cuerpo a nivel fisiológico y emocional ante un estímulo erótico o cuando tenemos un encuentro erótico. Y no siempre pasamos por todas las fases.

 

La RSH tiene cinco fases comunes en hombres y mujeres, pero con ciertas variaciones.

 

La primera fase es la de deseo, y hace referencia a las ganas de tener un encuentro erótico. Los deseos pueden ser muy variados de unas personas a otras, al fin y al cabo, nos gustan cosas diferentes porque somos diferentes.

 

La segunda fase es la de excitación. En ella se producen una serie de cambios a nivel del cuerpo. En las personas con vulva: lubricación vaginal, elevación del útero, alargamiento y engrosamiento de la vagina, hinchazón del clítoris y engrosamiento y enrojecimiento de los genitales. En las personas con pene: erección del pene, elevación y engrosamiento del escroto, elevación y rotación de los testículos y expulsión del líquido preseminal.

 

En hombres y mujeres es común la piel de gallina, la erección de los pezones, contracción muscular, aumento del ritmo cardiaco, aumento de la presión arterial, aumento de la tasa respiratoria y la contracción del ano.

 

La tercera fase corresponde con la meseta, que es el paso intermedio entre la excitación y la cuarta fase, el orgasmo, etapa dónde se libera toda la energía acumulada durante las fases anteriores y suele experimentarse como una sensación placentera. En esta fase, las personas con pene experimentan contracciones en la próstata, la uretra, el pene y el ano. En las personas con vulva, contracciones en el útero, la vagina y el ano.

 

La última fase es en la que el cuerpo vuelve a su estado inicial, y se realiza una valoración subjetiva sobre el encuentro (me ha gustado, no me ha gustado, esta práctica sí, esta no…). Es la fase de resolución.

 

En los hombres existe un periodo refractario, que es el tiempo que necesita nuestro cuerpo para volver a eyacular nuevamente, mientras que en las mujeres este periodo no existe y pueden volver a alcanzar un orgasmo.

 

Como mencionábamos antes, existen diferencias en la RSH entre hombres, entre mujeres y entre hombres y mujeres, tanto a nivel físico como en los ritmos y los tiempos. En los hombres la fase de excitación es más rápida que en las mujeres, es por ello que las personas con pene suelen llegar antes a eyacular y/o tener un orgasmo que las personas con vulva. Lo mismo pasa con la resolución, los hombres suelen tardar menos en volver a su estado inicial.

 

Si lo que te preocupa es terminar antes que tu/s compañera/o/s sexual/es, teniendo en cuenta las diferencias que hemos comentado, podemos hacer diversas variaciones, por ejemplo, centrarnos al principio en ella para que alcance un mayor nivel de excitación, para que ambos disfrutéis de vuestros encuentros eróticos.

 

Y si esto que antes no era problemático se está viendo afectado con este larguísimo confinamiento, ponte en contacto con tu centro joven. Pero recuerda…

 

… ¿hablas con tu pareja?